Nadie les abre la puerta pero ellos entran igual. Los miedos se instalan en nuestra vida y nos tiñen los ojos de desconfianza. Nos da miedo el enemigo… y que finalmente nos gane la partida. Nos da miedo el amigo… y que finalmente no sea todo lo bueno y noble que creemos.
Hay muchos miedos: al peligro, a lo diferente, a lo desconocido, a la soledad, al futuro… Pero todos se funden en uno solo, el más grande: el temor a no ser queridos. Tener miedo en un punto es saludable, porque te protege y te mantiene alerta. Pero hasta ahí. Si el susto te paraliza… mala señal.
Sólo podemos comprender el miedo una vez que lo hemos superado. Esta tarea, a veces lleva años y necesita de ayuda. Todos tenemos temores, y el que dice que no, miente… o es un chapita al cual no le importa nada de nada.
Hay muchos miedos: al peligro, a lo diferente, a lo desconocido, a la soledad, al futuro… Pero todos se funden en uno solo, el más grande: el temor a no ser queridos. Tener miedo en un punto es saludable, porque te protege y te mantiene alerta. Pero hasta ahí. Si el susto te paraliza… mala señal.
Sólo podemos comprender el miedo una vez que lo hemos superado. Esta tarea, a veces lleva años y necesita de ayuda. Todos tenemos temores, y el que dice que no, miente… o es un chapita al cual no le importa nada de nada.
Rway ♥



































1 comentarios:
Domo Vaniia!!, primero que nada me encanto la entrada, llena de la pura realidad... segundo cuando puedas pásate por mi blog hay un premio para ti
Publicar un comentario en la entrada